El desierto del Sahara, Moli y los Tuaregs.

El Sahara es casi una inmensidad, ha sido la cuna de multitud de culturas. Aunque tan sólo una es la que hoy en día mantiene viva en su tradición esa primera semilla de civilización que surgió antaño. Los tuaregs, más conocidos en Occidente como "los hombres azules", son sin duda una de las tribus más míticas de toda África. El insólito color de su piel se lo deben a que las largas túnicas con las que van vestidos están teñidas de índigo, un colorante vegetal que se va disolviendo con las altas temperaturas a la vez que impregna su dermis. Esto reduce al mínimo la sudoración, con lo que la pérdida de líquidos es casi nula. Un método muy efectivo para sobrevivir en unas condiciones extremas.

Los hombres llevan un turbante que no permite ver su cara, y no suelen mostrarla ni para comer. Las mujeres llevan un velo que deja ver su rostro.

 Se dedican al pastoreo y quedan muy pocas tribus realmente nómadas. Se orientan exclusivamente por las estrellas, que no sólo los guían en el duro camino, sino que los llevan hasta los pozos de agua que ellos únicamente conocen.

Existe un fenómeno meteorológico común del desierto del Sahara, las tormentas de arena, que no dejan ver nada y que dan mucho miedo.

Para celebrar la despedida del último viaje de Moli al desierto del Sáhara ha venido a visitarnos un "verdadero tuareg" gracias a Ángel, nuestro compañero de clase que tiene un amigo del Sahara llamado Salamo Badadi. Todas las cosas que hemos aprendido sobre los tuaregs, hoy hemos podido contárselas a él que le ha hecho mucha ilusión venir a conocernos y enseñarnos sus tradiciones y costumbres y su emocionante historia sobre la vida en el desierto, su familia, como a los niños de los campamentos les gusta mucho jugar al futbol, conocen a muchos jugadores del Madrid y del Barca, pero que sólo tienen un balón y lo comparten entre todos; El amor hacia sus padres y hermanos y cómo salió de los campamentos con un grupo de niños y niñas para ir a estudiar a Cuba estando separado de su familia durante años. Salamo Badadi se esforzó mucho en sus estudios porque la recompensa era poder seguir estudiando y así acabo la carrera de Ingeniería de Minas.

En la actualidad vive y trabaja en Ribadesella en una afamada Pastelería donde es un maestro chocolatero y donde se siente muy contento. Antes de despedirse de todos nosotros nos enseño a colocarnos el turbante y nos trajo unos dátiles, una de las frutas secas que ofrece mayor nivel nutritivo y energético

Y por último quisimos decirle “adiós” en tuareg...

Ma'a ElSalama

Ahhh!!! se nos había olvidado contaros que nos habíamos fabricado un amuleto: la mano de fátima o jamsa. Este talismán nos va a proteger de la desgracia en general y del mal de ojo en particular.

Gracias Salamo Badadi por visitarnos, ha sido una experiencia que no vamos a olvidar.

Los niños de la clase de 4 años y la señorita María.